LUCILA.
Porque
Lucila, madre de tres hijos, hija del pueblo de Antigüedad, trabajadora desde
que nació, esposa fiel, amable y cariñosa; vecina entrañable de la localidad,
Lucila, digo, hace honor al significado de la palabra: Lucila es y era luz. Luz
de la familia, luz del buen hacer; luz de la vecindad.
Ha
muerto el día 7 de julio, 2026. Y allí, en la puerta de la iglesia de Nuestra
Señora de la Asunción, de Antigüedad, estábamos esperando que su cadáver llegara
desde el tanatorio de Baltanás. Conversaciones afables y amistosas, comentarios
cariñosos y familiares. El pueblo, sus seres queridos, hablaban de ella,
recordando anécdotas, saboreando sonrisas, aplaudiendo su paso por la vida.
Llegó la funeraria. Silencio sacramental. Máxima prueba de respeto. Alguien
trasladó la primera corona de flores desde el coche al altar. Detrás, toda la
comitiva popular entró en el recinto sagrado. Empezó el funeral. El sacerdote
nos invitó a rezar por Lucila. El coro parroquial exhibió sus claras y agudas voces. La presencia silenciosa de
Lucila se convirtió en clamor popular. Rezamos por quien fue buena; pero sobre
todo clamamos para que su ejemplo de buena persona nos arrastre a imitar sus
valores.
Gracias, Lucila.
MRR.
Reinoso
de Cerrato, 8- VII – 26.


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