domingo, 12 de julio de 2026

Homenaje a Lucila, autor: Martín Rodríguez

 

                                                                                          

   LUCILA.

 












Así, a secas. Lucila. Sin apellidos y sin adjetivos.

Porque Lucila, madre de tres hijos, hija del pueblo de Antigüedad, trabajadora desde que nació, esposa fiel, amable y cariñosa; vecina entrañable de la localidad, Lucila, digo, hace honor al significado de la palabra: Lucila es y era luz. Luz de la familia, luz del buen hacer; luz de la vecindad.

Ha muerto el día 7 de julio, 2026. Y allí, en la puerta de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de Antigüedad, estábamos esperando que su cadáver llegara desde el tanatorio de Baltanás. Conversaciones afables y amistosas, comentarios cariñosos y familiares. El pueblo, sus seres queridos, hablaban de ella, recordando anécdotas, saboreando sonrisas, aplaudiendo su paso por la vida. Llegó la funeraria. Silencio sacramental. Máxima prueba de respeto. Alguien trasladó la primera corona de flores desde el coche al altar. Detrás, toda la comitiva popular entró en el recinto sagrado. Empezó el funeral. El sacerdote nos invitó a rezar por Lucila. El coro parroquial exhibió sus claras   y agudas voces. La presencia silenciosa de Lucila se convirtió en clamor popular. Rezamos por quien fue buena; pero sobre todo clamamos para que su ejemplo de buena persona nos arrastre a imitar sus valores.

Gracias, Lucila.                         

  

                                                                         MRR.

                                                                         Reinoso de Cerrato, 8- VII – 26.







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