sábado, 19 de septiembre de 2026

Hommenaje a Basi, autor: Martín Rodríguez

 BASILISA SALAZAR BERNAL.

Corría el período histórico correspondiente a la II República de España. Se izaba la bandera tricolor. Durante los años 1936 a 1939, la guerra civil entre hermanos de una misma patria asoló nuestra convivencia.

Cuatro años antes del estallido, en 1932, nacía una niña, hija de Nicanor Salazar y de Segunda Bernal. Sus padres la llevaron al bautismo en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de Reinoso de Cerrato y en su pila bautismal le impusieron el nombre de Basilisa. El completo, por tanto, llegará a rezar: BASILISA SALAZAR BERNAL. 

La niña creció y creció. En su carita redonda se instalaron unos ojos negros y en sus labios una sonrisa sempiterna. Pasó por la escuela pública y estatal del pueblo. Escuela mixta donde los niños y las niñas jugaban en el recreo. Cuando el maestro o la maestra encargaba a los mayores tener cuidado de los pequeños o enseñarles los primeros deletreos, Basi se apuntaba con cariño a la tarea. Señalaba con su dedo las primeras letras de las palabras y los alumnos asignados leían la palabra que previamente Basi había pronunciado. 


                             Basi junto con sus amigas de Reinoso año 1955

                                           

Ya adolescente y curtida por los vientos de la Cuesta de Santa Lucía, algunos días de verano, de otoño o más bien de primavera, los chicos y las chichas ascendían a la cuesta. A ver quién llegaba primero al pico. Alguien se caía, otros se rezagaban, unos terceros gritaban: ¡llegué, llegamos! Basi estaba atenta a los más vulnerables y si alguien lo requería, su pañuelo estaba preparado para limpiar la herida. 

De su boca salían palabras de reconocimiento para los demás y un día le llegó el amor.  Ese mismo que había recibido de sus padres, se lo dio a Francisco Montoya Alonso con quien llegado el momento contrajo matrimonio.   

También a Francisco le llegó su hora y Basi (que así la llamaban en el pueblo) se quedó viuda con dos hijos: Isabel y Javier. 

                                                     Francisco y Basi el día de su boda

Se deslizaron las semanas, los meses y los años. Los hermanos de Basi se fueron colocando. Basi era una buena vecina, asentada en el hogar paterno. Labradora castellana por mor de su hijo varón que cuidaba la labranza. Atenta a los problemas domésticos, abierta a la conversación alegre, participativa a la hora del compromiso social, animadora de las fiestas, sonriente, siempre sonriente, dejando caer de su boca palabras de cariño y de ánimo a quien lo requería. 

Fue ayer, 17 de septiembre de 2026. Le avisó el corazón. Ella fue consciente. Pocos días antes había estado asistiendo al teatro de calle donde sus hijos participaban como actores. Murió tranquila. El funeral fue espléndido. Acudieron desde todos los rincones. Ella nos vio, nos notó tristes y se refugió en la sepultura de su marido. Sus nietos Javier, Noema y Marta dijeron “adiós, abuelita”. Ella se revolvió en la sombra y siguió sonriendo.  


MRR.

Reinoso de Cerrato, 18 – 9 - 26.

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COMUNICADO

HOY SABADO A LAS 18,00 EN LA IGLESIA DE LA VIRGEN DE LA ASUNCIÓN DE REINOSO DE CERRATO,  SE CELEBRARÁ  LA MISA DE FAMILIA