domingo, 9 de octubre de 2022

Resumen de la Excursión a San Vicente la Barquera y ÁLBUM DE FOTOS

 

SAN VICENTE DE LA BARQUERA.


Ya hacía tiempo que el grupo de pueblos bañados por el Pisuerga y asentados entre dos excelsos montes (Castillo de Magaz y Cuesta de Santa Lucía), vecinos ambos de Soto de Cerrato y de Villaviudas, no nos sentábamos en los asientos de un mismo autocar. Fue culpa de la pandemia.

Pero llegó el 2 de octubre y se desataron las restricciones. 14 magazeños, una representante de Soto y 9 reinoseros nos levantamos a las siete de la mañana para a las 8 en punto estar dispuestos a arrancar desde Reinoso, camino de Magaz y dirección de San Vicente de la Barquera en nuestra limítrofe Cantabria. 

¿Por qué San Vicente? – Por afinidades históricas entre La Barquera y Reinoso. El mismo Rey Alfonso VIII que reforzó el castillo de San Vicente fue quien también contó con la asesoría y la diplomacia del fundador del linaje de Reinoso, Gutierre Pérez de Reynoso, cuando envió a este último a negociar con Enrique II de Inglaterra, suegro del Rey castellano, sobre un litigio territorial entre los reinos de Castilla y de Navarra. 

Un autocar de la empresa ANTOLÍN fue el vehículo que nos trasladó incólumes y victoriosos a tan insigne, colorido, turístico e histórico pueblo cántabro. 

Atravesamos Palencia de Sur a Norte: desde la Loma de Reinoso a la bocana del cantábrico vomitando sus saladas aguas en la Ría de San Vicente. Un espectáculo de la madre Naturaleza, cambiando de piel varias veces al día. Agua y tierra. Arena y sal. Admiración de visitantes. Regocijo de la infancia sacándose fotos a su vera.  

Eran las 11 en punto de la mañana cuando los y las del Cerrato pusimos pie en tierra barquereña. Estación de Autobuses, como parada y cita para posibles despistados. Paseo a la vera de la Ría. Playas enfrente, al otro lado del casco. El Torreón del Castillo del Rey y la iglesia medieval unos metros más arriba impresionaron nuestra mirada al bajar del bus. Allí habríamos de subir. Pero antes formamos corro delante de la Plaza Mayor del Foro. Era el nombre de la plaza principal del pueblo recordando al Rey Alfonso VIII que en el 1210 concedió a los de S. Vicente el fuero de su libertad. Podían administrarse por sí solos. Primera lección de Historia de España que los cerrateños escuchamos. “Seguimos”, dijo el guía. Y se abrió una calle con el nombre de Avenida de Los Soportales. Uno a uno, bar a bar, restaurante a restaurante, tienda a tienda, casa a casa, pospusimos el lugar donde más tarde comeríamos y enfilamos la calle Alta, la calle cargada de recuerdos del Medievo, el estuche de añoranzas pretéritas, la recolecta de recuerdos íntimos de un país que se ha ido haciendo a base de conquistas, derrotas y victorias. 


En primer lugar, el Rincón de Pornichet. Un hermanamiento entre San Vicente y un pueblo francés. Un ancla, unas cadenas y un velero simbolizaban el evento fraternal. Nos recordó al hermanamiento de Reinoso con Autillo de Campos y con San José de los Reinoso en el Estado de Jalisco (México). A la derecha del inicio de la calle y enfrente del Puente Nuevo del siglo XVIII, la Casa del Mar. No en vano nos acariciaba el Cantábrico a cuatro pasos. Ascendimos por la calle empinada, pero lisa y limpia. También a la derecha, paralelo a un brazo de la Ría, el Castillo del Rey. De nuevo Alfonso VIII, el nacido en 1155 y muerto en 1214, se nos presentó de súbito. Fue él quien siguiendo al asturiano Rey Alfonso I, edificó esta imponente mole, el Castillo del Rey. Dos grandes torreones uncidos por un cuerpo con terrazas en su tiempo abovedadas y hoy abiertas para poder disfrutar desde ellas la inmensidad el mar, el enfilamiento de las casas del pueblo, las torres de la iglesia vecina que pronto penetraríamos. En una de sus salas interiores, los linajes más familiarizados con el pueblo. En otra sala cercana, la exposición del “Pájaro Amarillo”. Las andanzas de un ricachón francés que no sabiendo en qué emplear su dinero, descuartizó su avión para trasladarlo a Londres y desde allí, una vez reconstruido pieza a pieza, encaminarse a Estados Unidos para cruzar el Océano a imitación del primer héroe que hacía ya tiempo había realizado la misma hazaña. Se equivocó de destino y en vez de llegar a París, aterrizó en la playa de Oyambre. Los de San Vicente no han desaprovechado la ocasión para resaltar el lugar donde tal equivocación tuvo lugar y nosotros rememoramos el evento leyendo cuadro a cuadro la narración del curioso acontecimiento.

Escaleras abajo, las mismas cien que poco antes habíamos subido tramo a tramo, cruzamos la acera para ver la torre del Preboste. El Oficial del Rey que allá por el siglo XII y siguientes cobraba el tributo a los ciudadanos para engrosar las arcas reales. Más tarde este edificio también ha sido cárcel. Enfrente de la casa del Preboste, la renacentista fachada del Palacio de Don Antonio del Corro, célebre inquisidor de Sevilla, nacido en San Vicente.  

Unos pasos más adelante, el derruido hospital de peregrinos. Sólo se conserva la fachada. Finalmente, cerrando la calle Alta, la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles. Nos la explicó la guía turística que vendía entradas en la puerta. Siglos XIII al XVI. Tardogótica. Tres naves, arqueadas y arquitrabadas. Columnas construidas con piedras que unidas en círculo a círculo iban ascendiendo al infinito inundando de sublimidad a los ojos que las contemplamos.  Resultado: un viaje aéreo de nuestra imaginación que se perdía en el celeste universo de cada nave como si en un barco encantado navegáramos al lado de la barca de la Barquera virgen, patrona de San Vicente. 

Habíamos ganado la comida. Rodeamos a la iglesia por fuera, bajamos por donde subimos, nos despedimos con tristeza de las maravillas recién contempladas y nos sentamos en el restaurante EL PUERTO.  Terminada la comida, al Santuario de la Virgen de la Barquera. En el propio autobús. Un pequeño templo que nos hablaba de una Virgen, montada en una barca, sin remos, sin barqueros, sin acompañante alguno, sin timón. Sin nada. Sólo ella. Venía por encima de las aguas para indicar la dirección de los vientos presentes y futuros a los pescadores de San Vicente y éstos agradecidos junto al pueblo entero le dedicaron una capilla presidida por su imagen encima de la barca solitaria que hace siglos contempla año a año las fiestas de la Folía. Procesión por la Ría, Vestimentas tradicionales, cánticos a la Patrona. Bailes regionales. Fiesta declarada patrimonio Nacional. 

A los pocos minutos, nos dirigimos a pie enjuto hacia el inicio del puerto, donde las aguas son más profundas, donde amerizan los barcos de pesca, donde la bocana abre sus fauces al mar, desde donde el Puntal proporciona una espléndida panorámica marítima y desde donde también se divisa el Faro que noche tras noche ilumina la ruta de los vientos humedecidos por las olas.  

La tarde avisaba. La vuelta a casa se avecinaba. Emprendimos la retirada no por el mismo sendero de venida, sino por la carretera de la costa donde asomarían paso a paso los conocidos pueblos y playas de Oyambre, Comillas, Santillana hasta encontrar de nuevo la encrucijada de Torrelavega. Desde allí a Palencia lanzando nuestro saludo a Fombellida, Celada, Cervatos, a la Montaña Palentina en pleno, a Alar del Rey, Aguilar de Campoo, Santillana de Campos (no del Mar) y a los castillos de Monzón y Fuentes de Valdepero.  

21.30 de la noche: en Reinoso de Cerrato, después de despedir con un fuerte aplauso a nuestros queridos convecinos de Magaz que se habían bajado minutos antes, repletos sus pechos de alegría y admiración por las sorpresas que el día nos había deparado.

Los ánimos quedaron dispuestos para repetir la jugada cualquier día que amanezca soleado y bien templado.

La Asociación AMIGOS DE REINOSO sigue comprometida a emprender la marcha cuando el pueblo lo pida y contenta por contribuir al conocimiento del Cerrato, de Palencia, de Castilla y León, de nuestra querida España y del mundo entero si así se dispusiera.    

Un abrazo de

Martín Rodríguez Rojo 

en representación de la AAR.

Octubre, 2022.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------




















1 comentario:

  1. Desde Soto, un saludo para la AAR y por la bonita excursión que realizamos. Adelante con nuevos proyectos!!!!

    ResponderEliminar