miércoles, 14 de septiembre de 2022

Resumen del Homenaje a FÉLIX DÍEZ MATEO (autor: Martín Rodriguez)

 HOMENAJE A FÉLIX DÍEZ MATEO.


El día 29 de julio de 1889, once años antes de terminar el siglo XIX, nacía en nuestro vecino y siempre bien querido pueblo de Villaviudas, un niño. Sus padres, Ricarda y Rogelio, le pusieron por nombre Félix. Dijo su maestro D. Ignacio que el niño prometía, que le pusieran a estudiar. A su madre Ricarda se le alegró el corazón y al mismo tiempo lloró. No tenían con qué pagar los estudios de su hijo. Pero el hijo era el hijo, lo primero de todo. Incluso antes que ellos. Su padre dijo: venderemos una tierra y la vendió, la misma que necesitaban para comer. Félix se fue a Bilbao a estudiar en un colegio de jesuitas. Espléndidos resultados en sus estudios. Tanto que los continuó en la Universidad de Valladolid donde cursó Filosofía y más tarde en París, Londres y Múnich donde estudió Filología, la ciencia de las letras.  

A Félix le llegó la hora de casarse y se casó con una alemana, Teresa Frieda Hochleitner. Ella también tenía estudios en la misma rama que los de su marido. Le ayudó mucho en sus publicaciones e investigaciones. A Félix le eran familiares cerca de 50 idiomas al conocer las raíces comunes de muchas palabras y por hablar y escribir perfectamente varios de ellos.  Todos los días rezaba el padrenuestro en uno de esos cincuenta idiomas. El que fuera profesor en las universidades de Salamanca y Deusto, así como también del Instituto Caro y Cuervo de Bogotá era ya un hombre, “dominado por la pasión de las palabras”, en boca de D. Antonio Tovar, Rector de la Universidad de Salamanca. Tradujo del ruso y del alemán varias obras y él de su puño y letra escribió varios libros, entre otros el Diccionario Español Etimológico. 

El Instituto palentino Tello Téllez de Meneses le nombró Académico de Honor y el Estado Español le otorgó la Encomienda de la Orden de Alfonso Décimo el Sabio. En la República Dominicana creó un instituto para ciegos, introduciendo en ese país el alfabeto “braille” con el cual se comunican las personas sin vista. 

Pasados los años, Félix ya no se llamaba Félix para su mujer y para las personas amigas del esperanto, lengua que dominaba perfectamente; sino Felikso, que sonaba mejor para los esperantistas. Félix quería hacer del mundo una sola familia que se entendiera en una misma lengua. Por eso se convirtió en un entusiasta propagandista del esperanto. Si todos nos comunicáramos en un mismo idioma, pensaba, nacería una misma cultura, unos mismos valores, una hermosa convivencia, una humanidad de paz. 

Cuando Félix llegó a los 33 años de edad, su pueblo natal se dio cuenta del valor de su paisano y le proclamó hijo adoptivo. Era el año 1922.  A los noventa años fue enterrado en el cementerio de Villaviudas donde también reposan su esposa Frieda y otros familiares más. Se le dedicó una calle, aquella donde se ubica la casa de sus padres y donde él vivió hasta los 12 años. Y pasados cien años de aquella proclamación como hijo adoptivo, Villaviudas no se conformó. Quiso hacerle un homenaje. Este solemne acontecimiento sucedió hace unos pocos días: el sábado 10 de septiembre de 2022. 

A las seis de la tarde en punto, el reloj de la villa daba las campanadas. Se estaba descubriendo en la fachada de su casa la placa conmemorativa del nacimiento del homenajeado. Su hija Popi presidió sentada en una silla la ceremonia y escuchó atentamente las palabras del alcalde Juan Carlos Cantera. Más de 250 personas formaron una comitiva en dirección a las escuelas del pueblo donde Doña Inmaculada Martínez Merino, Directora General de Políticas Culturales de la Junta de CyL, descubrió una preciosa frase original del hijo de Félix, Ricardo Díez Hochleitner, escrita sobre madera y pegada en la pared de la escuela. La lapidaria frase se refiere a la necesidad que hoy día tiene todo ser humano de seguir siendo estudiante durante toda su vida. 

La muchedumbre formada por la gente del pueblo y por los familiares de Félix se sentaron en el amplio salón del Centro Socio-Cultural Ignacio Martín Cantera. Escucharían varios discursos a cual mejor pronunciados. Inició el acto el alcalde Juan Carlos. Sobrio, contundente y convencido agradeció al Ayuntamiento de Reinoso su generosa colaboración, consistente en sufragar una ofrenda de flores que se colocó en el sepulcro de Félix y familia. Siguió en el uso de la palabra la Presidenta de la Diputación de Palencia, doña Mª Ángeles Armisén Pedrejón. Relacionó a Félix con la historia de Palencia. El nieto mayor, Ricardo Díez-Hochleitner, Embajador de España en Marruecos, repasó con tino y honestidad a cada uno de los que han participado en la organización del homenaje. Fue un discurso de pleno agradecimiento al pueblo y a cuantos junto a él movieron ficha en la celebración. Cerró el solemne y abigarrado programa, Don Federico Mayor Zaragoza, exministro de Educación y Cultura, Secretario de la UNESCO y Presidente de la Fundación Cultura de Paz. En el corazón de su discurso, un panegírico al valor de la palabra como gran instrumento de la democracia y del entendimiento entre las personas y los pueblos. 

A continuación, ya que el público se había nutrido con el alimento del verbo, tocaba celebrar el evento con un vino español. Eso sí, a la vera del Colegio Infantil y en el entorno de lo que se puede denominar “la Ciudad de las Letras de Villaviudas”, ya que en un concentrado espacio se pueden ver escuelas, centro cultural “La Panera”, calle de dos grandes educadores: Félix, el padre, y Ricardo, su hijo; un parquecito recordando los oficios del pueblo y el nombre de Villaviudas cerrando el patio que rodea a la Panera. Letras, educación, ciencia, enseñanza y aprendizaje. Un manojo de sabiduría. La misma que ha utilizado nuestro vecino pueblo para ensalzar a los trabajadores del saber y la misma que ha sabido transmitir al Cerrato con su sabio homenaje a D. Félix  Díez Mateo, hijo predilecto de la villa.   

La Asociación AMIGOS DE REINOSO envía desde aquí la más efusiva enhorabuena tanto al alcalde de Villaviudas como a la familia Díez- Hochleitner y, en lugar muy especial, al propio pueblo de Villaviudas.  


MRR.

Reinoso de Cerrato, 13 – 9 – 22. 





2 comentarios:

  1. Siempre agradecidos a Reinoso y Villavidas por ser nuestra familia del corazón

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  2. Muchas gracias Martín, por darnos a conocer tan ilustre persona cuya vida se queda para siempre en el corazón de su pueblo y del mundo.

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