martes, 9 de junio de 2020

8º. Capítulo MODELO EDUCATIVO DE DELIBES EN LAS RATAS.(Autor Martín Rodríguez)



8. MODELO EDUCATIVO DE DELIBES EN LAS RATAS.
           
           
Quiero terminar esta serie de artículos, escritos pensando en los miembros de la   AAR como ya he dicho en otra ocasión, hablando de nuestro gran escritor vallisoletano Miguel Delibes. Fue éste uno de los mejores novelistas de la literatura española y sus escritos dedicaron muchas letras al estudio del mundo  rural, concretamente al de las gentes del campo castellano. He aquí la razón de por qué me quiero fijar en uno de sus mejores libros: LAS RATAS, donde D. Miguel retrata al protagonista Nini, un niño de 11 años, a través de cuya figura describe el drama de una Castilla rural que se hunde en una miseria de tal calibre que obliga a muchos de los habitantes del pueblo donde ubica la novela a alimentare de las ratas que el Ratero y su hijo Nini cazaban. ¿Qué piensa Delibes del mundo rural castellano? Voy a intentar responder, analizando el modelo educativo que se intuye en la novela citada. Como bien afirman los pedagogos, un modelo educativo consta de objetivos, contenidos, metodología, recursos didácticos, duración temporal o temporalización y evaluación.
Veamos cómo se dibujan estos elementos en el transcurso de “Las Ratas”. Ojalá al finalizar la lectura de la somera descripción de este modelo, hayamos aprendido algo más sobre cómo es la educación rural, según Delibes en este libro.
           
            OBJETIVOS.

EL Nini, a quien sus convecinos llamaban el bergante o pícaro, se propone como finalidad de su existencia vivir en el pueblo, no separarse de él, estar entre sus árboles, sus pinos, sus pájaros y sus vientos. Pero no permanecer en él de cualquier manera; sino aprendiendo día a día, conociendo las riquezas de la vida  cotidiana, saboreando las enseñanzas de sus abuelos, de sus mayores, de la fuerza de las tormentas, de la sabiduría de sus refranes, de sus máximas y sentencias. Analizar la realidad, los objetos y las costumbres de sus paisanos, para desde lo cercano elevarse a lo lejano, poco a poco, pausadamente al estilo de como crece la yerba, de cómo cantan las urracas.   Conocer, analizar, vivir. Un gran objetivo general descompuesto en otros tres más específicos. Pero añade otro objetivo general al primero: quiere conocer su entorno para mejorarlo, para transformarlo. Por eso ayuda a quien se lo pide, informa sobre el clima, acompaña a los mayores, promete a Sime decir una jaculatoria después de muerta, pidiendo que Dios le perdone los pecados empezando por la cabeza, responde a las consultas que la gente le hace. Sin darse importancia, con la ingenuidad de un niño, con la sabiduría infusa que sus convecinos le atribuyen. Es como Dios, como el Niño Jesús sentado entre los doctores. Lo ha dicho el Nini, repiten.  He ahí lo dos grandes objetivos que Nini, el protagonista de Las Ratas, se propone respecto a su pueblo.

            CONTENIDOS.
           
¿Serán acaso aquellos que la escuela proporciona? El Nini, preguntado por Doña Resu, beata donde las haya, sobre por qué no va a la escuela para aprender, responde pletórico de serenidad si es en la escuela donde verdaderamente se aprende. Porque en efecto el Nini no considera verdaderos contenidos ni valores saber qué cosa sea longanimidad, ni tener un auto como el de    Don Antero, ni ser ingeniero como Don Domingo, el extremeño, ni ser un señor. Por el contrario, él no se siente un caminante solitario por el pueblo, porque le acompaña la perra a la que siempre lleva al lado. A él sí que le gustaría saber plantar pinos mejor que Guadalupe, el capataz de los extremeños que vienen a cosechar en verano. Ya sabe cuántos dedos tiene el águila real y dónde anida el cernícalo lagartijero. Sabe barruntar la lluvia, sabe predecir la tormenta y poner a recado las mieses, sabe cómo defenderse de los topos para que no minen el huerto impidiendo medrar a las acelgas y a las patatas de Pruden. Sabe avisar al Rabino Grande, un pastor del pueblo, para que alejara a las ovejas de comer centellas, pues la oveja que come centellas cría galápago en el hígado y se inutiliza. Éstos eran los contenidos de las Ciencias Naturales, que interesaban al Nini y además no los aprendía para quedarse, egoístamente, con ellos en su interior; sino que los aprendía para usarlos en beneficio de sus paisanos del pueblo.
El vocabulario de Nini manejaba con soltura palabras como cárcava (hoya o zanja grande), alebrar (echarse en el suelo pegándose junto él), laja (cuerda con que se llevan los perros en la cacería), guedejas (cabellera larga), tasajo (pedazo de carne seco o acecinado), frangollo (granos fragmentados de cereales y legumbres), cascabillos (ciruelas chicas y redondas), pajonal (terreno cubierto de pajón) y otras muchas más que apenas habitan en el contenido lingüístico de una escuela oficial de cualquier ciudad de España. Tal era la gramática que el Nini entresacaba de su observación y de su escucha a los habitantes de aquel pueblo imaginado por Delibes.  
           
                       
            METODOLOGÍA.    
           
Efectivamente, era la observación y el saber escuchar con paciencia campesina el método que el Nini utilizaba para aumentar sus conocimientos. Era la Didáctica de la inserción en el medio. El Nini aprendía en contacto con los objetos y con las personas, no con métodos representativos e indirectos. Sabía ir al grano, a la substancia de los acontecimientos, al aprender haciendo o “laerning by doing” que dirán los mejores didactas de la Escuela Nueva o de la Pedagogía Activa de principios del siglo XX. El Nini maduraba como persona y desarrollaba su inteligencia apoderándose de la ciencia no como un instrumento de progreso individual y puramente económico, sino como una estrategia de aprendizaje para la transformación o mejora de la situación de pobreza en la que se encontraba su territorio. Comprendía para cambiar a la sociedad, transformándose a sí mismo. Por eso fue capaz de pronunciar al final de la pelea de su padre, el Ratero, con el forastero que cazaba las ratas por el lujoso afán de divertirse y a quien mató rabiosamente como resultado de la lucha cuerpo a cuerpo, fue capaz digo de pronunciar pocas, pero sabias palabras contra la violencia: “no lo entenderán”. Quién, preguntó el Ratero. “Ellos”, murmuró el niño.
           
            RECURSOS.

Como todo modelo pedagógico-educativo, el pintado por Delibes en LAS RATAS cuenta con unos recursos didácticos donde apoyarse para conseguir los objetivos previstos, para entender los contenidos y para facilitar la metodología correspondiente. Aquí, el gran recurso propuesto y utilizado por Nini se llama   naturaleza. Una naturaleza que se explaya en montes, agua, granizo, rio, valles, pájaros, carro, burro, era, rastrojo, paramera, cerros, ratas, cangrejos y culebras, tormenta y relámpagos y también la perrita Fa y su hijo Loy junto a cualquier espacio vacío que haga de bar o de solana donde los viejos se puedan sentar para pasar la jarra o para darle a la lengua y comentar cualquier novedad que por pequeña que sea siempre será un hallazgo sorprendente.
De esta multiforme naturaleza, el Nini obtendrá ayuda para formar su personalidad rural con el silencio sosegado de una noche endulzada por la luna dorada o también el furor necesario para encararse a la pobreza y no desfallecer en la penumbra, apoyándose en el incendio que los rayos de una tormenta producen, abrasando a las mieses, o el en viento huracanado con el que se alebran las espigas que nutren el mar de una inmensa planicie llana y reseca.

            TEMPORALIZACIÓN.

El periodo de tiempo donde se desarrolla este tipo de educación naturalista abarca toda la vida, desde la cuna a la tumba.  Nada de dividir el tiempo educativo en etapas, en niveles, en cursos y en semestres. La educación no tiene límites ni se la puede encerrar en cajones. Nini no ha ido a una escuela fraccionada y separada de la vida. Nini se ha educado entre sudores, en el teatro de la vida que ofrece verdades humanas y escenas tanto heroicas como horripilantes. Los valores de la paciencia, de la sumisión al destino, de la astucia para defenderse de los contratiempos, de la  lucha callada contra la sordidez que le rodea, son valores conquistados por la dulzura infantil, por el candor contra la avaricia, por la modestia contra la vanidad, en una palabra, por el bien contra el mal.  En medio de estos valores se levanta la figura tenue y fina del niño Nini, cual símbolo del futuro castellano que un día hará presente la esperanza remansada en el trillo y en la vendimia de sus majuelos.  Será el día del triunfo de la educación permanente encajada en las páginas de LAS RATAS. La victoria de la educación ciudadana, la gran y olvidada asignatura necesaria para la emancipación liberadora de todos los Cerratos que se precien.
           
            EVALUACIÓN.
           
El último elemento del modelo educativo que estoy describiendo como presente en los renglones del profesor vallisoletano se llama evaluación. ¿Cómo valoramos si su puesta en práctica ha sido positiva o negativa? Habrá que echar mano de la evaluación criterial, aquella que se ajusta a criterios determinados para juzgar la bondad o maldad de lo evaluable.  Desde la ética natural de Nini no hay otro criterio distinto al que podríamos llamar criterio de transformación. ¿Ha servido la conducta de Nini, fruto de su educación, para cambiar a su pueblo, a su zona, a su territorio? ¿Servirá para cambiar a la vieja Castilla? No lo sabemos, porque Nini ha muerto. Su vida terminó en la última letra del último renglón escrito por su autor que fue quien la parió, quien le dio la vida.
Más, ¡ojo! Aún hay esperanza. Aún puede ser válido ese criterio apuntado conforme al cual podremos valorar al modelo educativo descubierto en LAS RATAS. Es posible que Nini haya encontrado nueva vida en la persona del lector, de los lectores que han concedido el premio de la crítica al libro de Delibes. Siendo así, si esos lectores aplican el método pedagógico de Nini y adquieren éxito, podremos decir que el modelo educativo implícito en la novela tiene validez, es positivo, produce frutos. Y ya se sabe, por los frutos se conoce al árbol. Tienes la palabra tú, querido miembro de la AAR, sin duda real o posible lector de LAS RATAS. Si aplicando el método Nini, logras transformar al Cerrato, consideraremos bueno al modelo educativo de Delibes, implícito en su excelente libro titulado “LAS RATAS”.

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