martes, 2 de noviembre de 2010

CRÓNICAS DE UN SIGLO

RETAZOS DE REINOSO.

CRÓNICAS DE UN SIGLO

La historia de un pueblo es invisible, porque el curso imparable de los días fluye sin detenerse jamás, como un río ciego. Y en esa huida hacia adelante arrastra sin piedad nombres y hombres (hombres con nombre) que lo habitaron. Parte de esa historia sólo es posible rescatarla a través de algunas huellas, de contados mensajes que, aquí y allá, en papeles y documentos, van quedando.

En los periódicos provinciales, felizmente salvados en las hemerotecas, duermen el sueño del olvido retazos de la historia de tantos pueblos de Palencia, y entre ellos también Reinoso. Reunidas las noticias desperdigadas, las crónicas que enviaron sus entusiastas corresponsales, es posible recomponer siquiera parcialmente algunos de los acontecimientos más destacados de nuestro pueblo en el siglo pasado.

Por ejemplo, en ellas aparecen referencias fundamentales de los tres puentes que en el término municipal cruzan el río Pisuerga, y cuándo se hizo la carretera de Soto o se inauguró el teléfono. Cuándo se subió el agua al pueblo, se hicieron las escuelas, o el triste episodio del robo de la iglesia, con su valioso patrimonio artístico. También momentos festivos, distintas “santalucías” y otras veladas de feliz recordación en que hubo música y teatro, en que había niños y juventud.

¡Qué interesante el Reinoso anterior a la guerra civil, esas crónicas de los años treinta enviadas por corresponsales anónimos (que debían de ser el secretario don Felipe Esteban unas veces y el entonces joven médico don Julián Ruipérez otras)! ¡Y cuántos nombres, protagonistas de aquellas vivencias que se relatan, ya en la quietud de las sombras, en la paz de Dios!

Estas crónicas, que el milagro de la palabra ha querido salvar, pueden leerse como un viaje al Reinoso que fue, al Reinoso que ha sido. Están ordenadas en sentido inverso, de adelante atrás. De lo más conocido a lo más desconocido. Como un viaje en el tiempo, entre las nieblas de la melancolía.

César Augusto Ayuso

3 comentarios:

  1. Qué alegría poderte leer por aquí (también), y ahora que te has animado espero que nos frecuentes con tus palabras ilustradas.
    Mª Ángeles

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  2. Que alegria me ha dado tu crónica, lástima que hayas tardado tando en enviarlo.
    Espero que ahora que has empezado sigas enviando más crónicas y nos deleites con tu sabiduria.

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  3. Me alegra mucho leer este relato, espero que te animes y poder leer muchos mas.
    Aurora

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